Claudio Varilla Valderas
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1. Compré la moto y tardaron más de 3 meses en transferirla. Tuve que llamar a la gestoría para que ellos le presionaran a URBAN MOTOR para que les terminaran de pasar toda la documentación para poder hacer la transferencia.
2. Cuando compré la moto me aseguraron que me brindarían un servicio de recogida en caso de avería, por lo que, segun ellos, podía ahorrarme la asistencia de mi seguro. Un mes y medio después se avería la moto y tengo que buscarme las formas yo de llevar la moto al taller pues ellos NO cogen llamadas, NO contestan WhatsApp y no hay ninguna manera de contactar con ellos (curiosamente llamé desde un número que no conocían y me cogieron el teléfono). Pero bueno, de ésto me llevo el momento de llegar al taller con la moto (después de llamarlos mil veces y mandarles mil WhatsApp) y ver las caras que pusieron, obviamente, no se esperaban que fuera a llevarla.
3. La avería antes mencionada, justo antes de comprar la moto les pedí por favor, que los detallitos que tenía, los arreglarán, cómo por ejemplo, encintar los cables que a los que se les había quitado la funda. Cuando compras una moto en una tienda, esperas que se le hagan una serie se comprobaciones y/o arreglos. Si se hubieran hecho, en menos de un mes no se parte el cable del tacómetro ni se descarga la batería (que supuestamente, era nueva).
4. Encargamos un casco que nunca llegó.
5. ES TOTALMENTE INACEPTABLE el hecho de que no te cojan el teléfono por mucho que llames y que cuándo llames con un número diferente, te lo cojan a la primera.
Voy a dejarlo por aquí, pero no es lo único que podría escribir. No recomiendo la compra de ninguna moto en ésta tienda, al menos, de segunda mano. También tienen un taller cerca y un lavadero dónde las reseñas son del estilo de ésta. La mayoría de reseñas buenas que tiene la tienda son de sus propios empleados o dueños.
Si la tienda tiene algo bueno diría que es el trato del mecánico, es el único que me dió la cara cada vez que me presenté allí y es el único que ha cumplido su palabra de cara a lo que habíamos acordado. Gracias por enseñarme a montar en moto Jesús y gracias por contestarme todas las veces que Santiago y los demás no tuvieron ganas de hacerlo.